Ícaro el hijo de Dédalo, al que este, le construyo las alas, para huir del rey Minos y que volando cerca del sol, se le derritieron y se desplomo a su muerte , muestra como después de todo nada ha cambiado Nosotros , nos seguimos poniendo alas , estas no son de cera y plumas , solo de sueños y esperanzas , pero quizá por eso mismo , ni siquiera tenemos que volar cerca del sol para que se destruyan , de eso se encarga la misma vida y mire que si bien no nos matan con los porrazos que nos pegamos , como le paso al pobre Ícaro , nos dejan maltrechos ¡porque cada sueño que se muere es una herida que no se cura así nomas , son los que algunos le llaman rengueras del alma ¡ Pero la naturaleza humana , que es esencialmente masoquista ,no encuentra mejor remedio , que fabricarse otras alas de sueños iguales o diferentes , pero siempre queriendo alcanzar el sol y así seguimos , entre caídas y vuelos, que serán cortos o largos , pero la gran mayoría , con destino de ...