Arboles
Éramos como esos arboles!
Erguidos, pero secos
con los brazos desnudos
de cantos y de nidos
Éramos madera sin quemar
la savia ausente
Exponentes sin vida
de un pasado
ahora, sin sombra y sin abrigo
Tan solo nuestros cuerpos
envueltos en la cascara
de la corteza muerta
y nos mirábamos
sin comprender
que estábamos iguales
pensando que los dedos de la muerte
y del invierno
solo había tocado a uno de nosotros
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