el primer miedo




Era el primer miedo, no adquirido pero inculcado por mi madre, por aquel entonces jueza suprema de todo lo que me concerniera, un miedo que vino antes que dios y que el infierno, un miedo que bastaba para que mis berrinches, fueran suprimidos por el sortilegio de una simple frase: Mira que viene el viejo de la bolsa ¡! y el pánico de que me arrancara de la seguridad que me daba el regazo materno , bastaba para que sin más me pusiera a llorar ¡
Mucho después, cuando comencé a conocer lo que era, el miedo de verdad, si bien ya no llore, eche de menos al viejo de la bolsa ¡

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